lunes, 8 de agosto de 2011

Historias de Tomy y sus amigos


 Este cuento fue  escrito por  Ándres Felipe Sevilla Robayo con el fin de reproducir la idea de construcción colectiva en la que algunos de los  integrantes del curso participaron a través del blog http://proyectoconstruyendohistorias.blogspot.com/
Sin embargo, el mismo autor creó sus propios personajes, los caracterízo y describío el escenario de  la historia del cuento de principio a fin.
Los  dibujos fueron  tomados del cuaderno en el que los dibujó.




Tomy es un burrito con patas de pato, de color rosa, muy cariñoso y feliz que tiene dos amigos especiales: Daniel, un pato con orejas de perro, de color azul y Luis un osito muy tierno y tranquilo como Tomy;  todos son amigables y les gusta jugar mucho al atardecer.
  

Ellos trabajan juntos, se cuidan el uno al otro, hacen buen equipo y viven en un bosque rodeados de muchas  especies diferentes de animales. Pero un día todos esos animales desaparecieron; entonces dijo Luis ¡Oh! ¿Dónde están todos?, y como sentían un vació entre ellos, decidieron ir a buscarlos. 


Pasaron por situaciones difíciles, por el río, por la niebla…, pero en el camino encontraron a un castor grande y juguetón, de color amarillo, amigable y feliz, llamado José, quién después de saber a qué iban Tomy, Luis y Daniel, los invitó a su casa, les dio un delicioso café, hablaron sobre sus vidas, jugaron y se divirtieron mucho.


Tomy, Luis y Daniel querían irse, pero José les dijo: ¡esperen yo sé dónde están sus amigos! Cuando yo estaba buscando leña para hacer una fogata porque hacía frío, vi cómo  un duende malo se los llevó a su castillo y los obligó a cumplir  deberes que él les impuso tratándolos mal. 

  • “Vamos” dijo Tomy,
  • ¡Espera! Dijo Daniel, primero debemos saber qué vamos a hacer.
  • Luis dijo: no sería  mejor planear.
  • Si dijo Tomy.




Esperen exclamó José, yo tengo un mapa que nos puede guiar y los quiero acompañar porque el camino es largo; tendremos que pasar por el bosque encantado, el lago habitado por cocodrilos y también encantado, las montañas coloridas y finalmente llegaremos al castillo del duende, que ahora que  recuerdo, se llama Miguel. Además, creo que debemos trabajar en equipo y estar unidos para encontrar a sus amigos.


Después de tanto caminar, lograron pasar el bosque encantado y al mismo tiempo tenebroso  por el gran tamaño  de sus árboles, que al pasar los lastimaron porque el movimiento de las raíces y las ramas los hacían caer. 


Siguiendo por el camino hacia  el lago encantado, se encontraron con muchos animales de todos los tamaños, desconocidos pero muy tiernos y amigables, que les curaron sus heridas causadas por los árboles del bosque. Después de curarlos los acompañaron hasta el lago, donde Luis les dio las gracias en nombre de todos y se despidieron.


Ahí, en el lago encantado solo habitaba un cocodrilo llamado David, muy amigable y juguetón que le gustaba  nadar también al atardecer, por eso tuvieron la oportunidad de contarle el motivo de su viaje. Después de hacerse amigos, el cocodrilo los ayudó a pasar hasta la otra orilla del lago y los acompañó a continuar el viaje en busca de los amigos. 


Hablaron y hablaron durante buena parte del recorrido del viaje y llegaron a las tres grandes y coloridas montañas: la primera de color verde, la siguiente amarilla y la última azul; todas hablaban entre sí como amigas, con ojos, nariz y boca. 


Estas montañas no tenían nombre, sólo se llamaban por su color: azul, amarillo y verde. Se hicieron amigas  de Tomy, Luis, Daniel, José y David  y les dijeron a los visitantes que si querían pasar, debían repetir con ellas la siguiente frase: “la naturaleza es sabia, el hombre también, pero mucho que lo intente, nunca podrá superarla”. Al decir toda la frase, lograron pasar y finalmente llegaron al castillo del duende, les contaron a los guardias la razón de su viaje. 


Los guardias los dejaron pasar y cuando entraron al castillo, encontraron al duende Miguel, un personaje muy alto de apariencia amorosa y amigable que les explicó que él solo quería tener amigos para jugar, porque ese castillo es demasiado grande y como se sentía solo, quiso llevar a los animales del bosque para que  vivieran con él. 


Entonces Tomy le dijo al duende: tú puedes  ser amigo de todos si evitas obligar  a los demás a hacer  tu voluntad. Miguel dejó libre a todos los animales del bosque y desde entonces  anda cantando por el castillo: Chopi ya tengo amigos, soy feliz. 

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